“Se tiene que afrontar la carencia de acceso a medicación, productos sanitarios y de higiene de la gente mayor sin recursos”

“Las personas mayores sufren más carencias y mayor vulnerabilidad a raíz de la crisis”, así lo concluye el último informe del INCOSAT, ‘Gente mayor: pobreza y vulnerabilidad’. Las consecuencias de la crisis han golpeado a los más vulnerables de nuestra sociedad y las personas mayores se han visto muy afectadas.

Cuatro de cada diez pensiones se encuentran bajo el salario mínimo, la vida se encarece, pero las pensiones no incrementan, muchas de estas pensiones son insuficientes y además en algunos casos son una parte importante de lo que sustenta familias enteras… De esta situación alarmante hemos querido hablar con Pilar Rodríguez, directora del área sociosanitaria de ABD, una ONG que trabaja para el desarrollo de las personas desde la autonomía y la convivencia, entre otros el de las personas mayores.

 

En algunos de vuestros centros atendéis a personas mayores con pensiones muy pequeñas que no se pueden pagar toda la medicación o productos sanitarios que necesitan. Desde Banco Farmacéutico vemos que hay medicación que se ha encarecido en los últimos años, pero que es muy utilizada por la gente mayor (cremas, gotas por los ojos, laxantes, productos para el estómago, etc… ). ¿Cuál es vuestra experiencia?

Desde ABD, donde tenemos muchos centros de atención a la gente mayor, lo vemos igual que vosotros. Todo el mundo cobra pensiones diferentes, hay muchas pensiones bajas o no contributivas, o ayudas de 390 euros. Con estas pensiones se hace muy difícil que una persona mayor llegue a cubrir todos sus gastos. En nuestros centros está establecido un copago, es decir, una parte la paga la Administración, pero la otra parte lo tiene que pagar la persona mayor. Y la gente se queda con poco dinero en el bolsillo para pagar medicación o productos sanitarios como cremas, pomadas, gasas, productos para las dentaduras, pañales, gafas, etc… Las pensiones de la gente mayor se han mantenido pero los precios cada año aumentan (comer, transporte, productos de higiene, etc…). En ABD tiramos muchas veces de donaciones particulares para poder ayudar a estas personas mayores que no pueden costearse todos los gastos que tienen.

Desde Banco Farmacéutico hemos detectado también que este tipo de perfil ha aumentado en los últimos años. Últimamente, vemos que las personas mayores están más preocupadas por este tema porque sus pensiones han disminuido o las tienen que usar para ayudar aparte de su familia que se encuentra en el paro, etc…

Efectivamente, a raíz de la crisis las pensiones de la gente mayor muchas veces sirven para ayudar al resto de la familia que se encuentra en situaciones muy complicadas, hijos o nietos que no tienen trabajo. Hay personas mayores que reciben atención domiciliaria y también están en situaciones complicadas: para ir al médico muchas veces tienen que coger transporte público y no se pueden permitir después comprarse los medicamentos o productos sanitarios que necesitan.

¿Cuál es el escenario que se nos presenta pues?

La población catalana se está envejeciendo y, además, cada vez vivimos más años: por cada 100 personas jóvenes en Cataluña hay 116 personas mayores. Y la tasa de sobreenvejecimiento se sitúa ya alrededor del 16% (personas de más de 80 años). Esto representa más pérdida de autonomía, más dependencia, más necesidades, pero la realidad es que cada vez hay más medicación o productos sanitarios desfinanciados y, por lo tanto, más caros (gotas por los ojos, pomadas, laxantes, productos para el estómago, etc…). Por último, destacar que se ha avanzado mucho en los últimos años y que hay necesidades cubiertas, pero la crisis ha hecho que cada vez haya más necesidades diferentes que hay que afrontar. Una de ellas la carencia de acceso a medicamentos, productos sanitarios y de higiene.

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