“La gente no se puede imaginar la cantidad de personas que dejan en tercer plano su salud para que sus hijos puedan tener un plato en la mesa”

Hablamos sobre la realidad de la pobreza farmacéutica y sobre el Fondo Social de Medicamentos con Araceli Vera, Trabajadora Social del Centro de Atención Primaria (CAP) Raval Nord de Barcelona.

 

Para alguien que no conoce el trabajo que hace un trabajador social de un Centro de Atención Primaria (CAP), ¿cómo explicarías las funciones principales que desarrolláis para los usuarios?

El trabajo principal es una atención a todas aquellas personas que acuden al centro de salud porque tienen alguna enfermedad o dolencia y tienen añadidos unos determinados problemas sociales, familiares, económicos, …

La atención que damos nosotros es de apoyo y de acompañamiento. Se debe tener en cuenta que cada Centro de Atención Primaria tiene unos perfiles más habituales de usuarios y cada uno de ellos tiene sus características propias. Aquí nos encontramos con mucha gente mayor sola o que, aunque tenga familia, no disponen de recursos económicos o personales para dar una atención correcta. Nos encontramos a mucha gente con muchas carencias.

¿Qué otros perfiles de personas nos podemos encontrar que sufren dificultades para acceder a los medicamentos?

Pues a raíz de la crisis económica ha aparecido otro perfil de usuario, el de hombres de entre 40 y 55 años que se han quedado sin trabajo, sin ayudas, se han divorciado o que han tenido problemas familiares, han perdido su hogar y viven en habitaciones de alquiler que no pueden pagar, y con problemas de salud severos puesto que no pueden pagarse la medicación que necesitan. Y este es un perfil con el que nos encontramos cada vez más.

Hay también un gran volumen de personas migradas, mayoritariamente es una población más joven. Es muy duro porque existe una barrera idiomática que dificulta mucho el trabajo. Trabajamos con un traductor que nos permite hacer una atención, pero claro, no es posible hacer un seguimiento y acompañamiento cumplido.

¿Cómo es el proceso habitual de derivación de los usuarios del CAP a la trabajadora social del centro?

El usuario puede llegar al trabajador social del centro ambulatorio a través de varias formas: por una citación directa del propio usuario, por una derivación del médico o enfermera, o bien porque es un enfermo que durante la visita le ha expresado al médico que no tiene recursos. También puede venir porque se ha observado que el paciente no toma la medicación y su situación sanitaria se ha agravado, o bien porque ha sido derivado de servicios sociales del Ayuntamiento de su localidad.

Y en este contexto, ¿cómo explicarías el proyecto del Fondo Social de Medicamentos que ofrece la ONG Banco Farmacéutico?

Para mí fue como un regalo de reyes, este es el título: regalo de reyes del mes de enero del 2015. Porque no hay nada peor que te piquen la puerta, que te pidan ayuda para una medicación y tengas que ser tú quien le tiene que decir que no se les puede ayudar. Más de una vez acabas siendo tú quien la ayudas personalmente a pagar esta medicación. Entonces, el hecho que apareciera este proyecto y que todo sea tan fácil, tan inmediato ha sido una salvación.

Estamos hablando de una medicación, de una necesidad inmediata que necesita una respuesta inmediata. De pensar que aquella persona se puede morir o que su calidad de vida puede ser muy degradada… Piensa en un caso de una persona que está en el paro, que ha perdido la familia, la estabilidad económica, la vivienda y que es diabético y le dicen que haga dieta. Claro, a mí me dicen, “¿cómo tengo que hacer dieta, comprarme fruta y verdura, si no tengo ni para comprarme la medicación?”.

Por lo tanto, podemos afirmar que desde vuestro servicio se constata que hay un problema cada vez más importante de pobreza farmacéutica, de mucha gente sin recursos que no puede pagarse la medicación.

Muchísima, la gente no es consciente de la magnitud de esta problemática. No se tiene conocimiento de la cantidad de gente que no tiene ni un euro para pagarse la medicación. Ni se puede imaginar la cantidad de personas que dejan en tercer plano su salud para que sus hijos puedan tener una libreta y un plato en la mesa. Hay madres, padres y abuelos que dejan en tercer plano su salud.

Es un pez que se muerde la cola. Una persona que está enferma y no se medica se pondrá cada vez más enferma y necesitará más medicación que no podrá costearse, y así va empeorando la situación.

Un recurso como este, que facilita de este modo el acceso a la medicación necesaria, es un salvavidas. Es mucho más que una iniciativa solidaria o una ayuda, es un salvavidas. Es absolutamente necesario porque salva vidas. Estamos hablando de personas que sufren un cáncer, personas que conviven con enfermedades crónicas graves…

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